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Puedes ver y descargar este articulo en pdf aqui Si no puedes elegir, cambiar de actitud también es una elección No siempre podrás elegir que hacer y qué no hacer, por lo tanto algunas veces tendrás que hacer cosas que no son de tu preferencia, pero que no puedes evitar, en ese caso a pesar de todo, aún te queda una posibilidad de elegir con qué actitud lo vas a hacer!
No siempre puedes elegir lo que harás, pero siempre puedes elegir la actitud con que lo harás. La vida diaria está llena de actividades, algunas más placenteras que otras, y muchas de ellas necesarias, si pudieras elegir solo hacer aquellas cosas que realmente disfrutas y si además estas fueran suficientes para cumplir tus objetivos y atender a tus necesidades, estarías en la gloria, en ese caso salta de la dicha, disfrútalo, saborea el momento.
Más no siempre sucede de esta manera tan conveniente para tu bienestar. Suele ocurrir que tengas que realizar también varias cosas, actividades, conversaciones, tareas y decisiones que no te son igualmente placenteras, pero que se requieren para completar tu desarrollo, tu trabajo o cumplir tu responsabilidad. Cuando llegas a ellas tratarás de evitarlas acudiendo a todas las excusas posibles: falta de tiempo, falta de información, demasiado complicada, no urgente etc. Hasta que las circunstancias te obligan y el tiempo se agota, entonces tienes enfrentarte a ellas, para pasar el mal momento lo más rápidamente posible y con el menor desgaste que se pueda.
Si la tarea es corta no habrá mayor problema, después de un mal rato todo habrá terminado y tu vida puede regresar a la normalidad. Pero que ocurre cuando no se trata de una tarea, sino de un período de tu vida, por tanto más largo y quizá más desgastante?. Imagina que te han despedido del empleo que tanto disfrutabas, ese que era el elixir de tu vida, pero ahora la cruda realidad es que tal cosa ya no existe y que tienes que buscar una alternativa.
Tu primera reacción será tratar de encontrar algo parecido, pero parecido no es igual. Quizá intentes entonces culpar al destino, a la suerte, o a alguien cercano, sin embargo eso no te devolverá el empleo perdido, solo te hará más y más y más consciente de la pérdida y te afectará los nuevos y mejores días. La realidad te hará caer en cuenta de que la vida sigue, de que tus gastos, obligaciones y responsabilidades siguen y tendrás que buscar una alternativa. Empezarás a buscar pero nada será tan bueno como lo que tenías, aceptarás de mala gana algún empleo y te amargarás cada uno de los días, será ese el camino correcto?
La solución
Si bien es claro que tu nueva situación no es ideal, es la que tienes por ahora y eso lo tendrás que aceptar, mientras no logres cambiarla, esa es tu realidad, así que puedes elegir entre amargar cada uno de los días que pasen hasta que algo pueda cambiar o… vivirlos de una manera diferente.
La clave está en la actitud con que enfrentes tu nueva situación: podrías por ejemplo dedicarte a lamentar, renegar, vociferar e insultar a todos los que te rodean, porque no hacen parte de tu realidad soñada, con lo cual harás que ellos te vean como un problema y traten de evitar que les afectes. Las personas estarán dispuestas a ayudar si asumes la actitud correcta, si tienes un problema alguien querrá ayudarte para que lo puedas solucionar, pero si eres un problema nadie querrá verse con tigo. Siempre tendrás la posibilidad de cambiar de actitud, puedes ser proactivo y ayudar a buscar una solución a cada problema o ser negativo y presentar un problema para cada solución, tú tienes la capacidad para decidir de qué lado te vas a ubicar, solo tú generas las reacciones, aún en este caso, en que no puedes elegir lo que vas a hacer, cambiar de actitud te hace dueño de tu destino.
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